El Descubrimiento de América: La historia detrás del suceso


Por JtvLion:

[…] ‘Y andaban todos desnudos como su madre los parió, y también las mujeres, aunque no vi más de una harto moza. Y todos los que yo vi eran todos mancebos, que ninguno vi de edad de más de treinta años: muy bien hechos, de muy hermosos cuerpos y muy buenas caras: los cabellos gruesos casi como sedas de cola de caballo, y cortos: los cabellos traen por encima de las cejas, salvo unos pocos detrás que traen largos, que jamás cortan. […] Ellos no traen armas ni las conocen, porque les mostré espadas y las tomaban por el filo y se cortaban con ignorancia…”

                                                               Diario de la bitácora de C. Colón.

Retrato de Cristobal Colon,
por Sebastian del Piombo.

En el año 1486, Cristóbal Colón ofreció a los Reyes Católicos –Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla- un proyecto que consistía en viajar a las Indias utilizando una nueva ruta hacia el oeste por el océano Atlántico. Tal ambiciosa empresa ya Colón la había ofrecido a Portugal que por aquel entonces, junto a Castilla eran los únicos reinos europeos que contaban con una marina capaz de grandes travesías por mar. El Real Consejo del reino rechazó su proyecto; no obstante, la reina se interesó bastante por la idea y quiso que, previamente, un consejo de doctos varones, diera un dictamen sobre la viabilidad del proyecto. Pero, debido a que la corona católica libraba por esos años una serie de batallas con el imperio musulmán por la conquista de Granada, -que finalmente, terminarían con 800 años de ocupación morisca en la península Ibérica- el plan de Colon fue desestimado o, para decirlo de mejor manera, aplazado temporalmente, dado el carácter prioritario que tenia dicha guerra para el imperio castellano.

Es así que la reina llamó entonces a Colón, comunicándole que no descartaba totalmente su plan y asimismo asignaba a Colón -que andaba muy pobre de recursos para subsistir- una subvención asistida por la corona. El navegante decidió entonces que mientras esperaba, se dedicaría a vender mapas y libros para mantenerse económicamente.

"El Descubrimiento de America", de Dioscoro Puebla

Dada esta situación, Colón visita nuevamente a Portugal a intentar una mejor suerte… sin resultado. Sin embargo, al ser consultada, la reina Isabel I mandó llamar a Colón y le prometió ocuparse de su plan tan pronto como se terminara la conquista de Granada.

Hay que destacar que Isabel I de Castilla, la reina católica, concedió a Cristóbal Colón todo el crédito y el apoyo incondicional que este necesitaba en la búsqueda de las Indias Occidentales a pesar de las muchas críticas y reacciones políticas adversas de la Corte y los científicos de aquel entonces. Incluso una leyenda  -la cual no ha sido comprobada históricamente- cuenta que financió con sus joyas el viaje que llevaría al descubrimiento de America.

Cuando los moros capitulan a finales de 1491 y los cristianos recuperan Granada en Enero de 1492, los proyectos expuestos por el navegante genovés apenas unos años antes comienzan a adquirir una nueva y muy atractiva dimensión. Para los Reyes Católicos era harto conocido que el comercio de especias era un casi monopolio y que los genoveses eran los únicos que habían conseguido tratar con el Imperio otomano, dueño de los viejos caminos hacia el comercio de especias. Además, los vecinos portugueses estaban empezando a encontrar un camino propio, por mar, rodeando África, hacia nuevas tierras. De manera que un reino rico, como el de Castilla, se veía obligado a tener una ruta propia para obtener esas tierras, evitando depender de Génova o de Portugal, lo que sería muy rentable para el comercio de estos.
En diciembre de 1491, Colón llegaba al campamento real de Santa Fe de Granada. Su proyecto fue sometido a una nueva junta, convocada por la reina, pero nuevamente se rechazó. Parte importante de la oposición era por las exigencias de Colón que el consejo consideraba desmedidas. Es en esos momentos que intervienen Luis de Santángel, un funcionario de la corte de Fernando II, y Diego de Deza, obispo de Salamanca, quienes defendieron ante el monarca las ideas de Colón y ganaron para su causa al rey católico y esposo de Isabel, consiguiendo su apoyo.

Los reyes catolicos; Fernando II de Aragon e
Isabel I de Castilla.
Sin embargo, las arcas de los monarcas, debido a las distintas campañas bélicas y en especial la toma de Granada, no pasaban por momentos muy brillantes. Así es que por ello, el propio Luis de Santángel, ademas escribano de ración, se ofreció a prestar el dinero que le correspondía aportar a la corona: un total de 1.140.000 maravedíes.

Finalmente, las negociaciones entre Colón y la Corona culminaron el 17 de Abril de 1494, cuyos resultados fueron conocidos como Las Capitulaciones de Santa Fe y a través de dicho documento Cristóbal Colon obtendría prebendas como el título de Almirante en todas las tierras que descubriese o ganase en la mar Océano, con carácter hereditario y con el mismo rango que el Almirante de Castilla; el título de virrey (hereditario) y gobernador general en todas las islas o tierras firmes que descubriera o ganara en dichos mares, recibiendo el derecho de proponer triunviratos (magistraturas) para el gobierno de cada una de ellas. Asimismo, tendría derecho a el diezmo (diez por ciento) del producto neto de la mercadería comprada, ganada, hallada o trocada dentro de los límites del Almirantazgo, quedando un quinto para la corona y le seria concedida la jurisdicción comercial de los pleitos derivados del comercio en la zona de su almirantazgo, según correspondiese a tal oficio. De igual manera, ganaría el derecho a contribuir con un octavo de la expedición y participar de las ganancias en esa misma proporción.

Se despacharon, además, diversas documentos o cédulas para la organización del viaje. Según una de ellas, Colón sería Capitán Mayor de la Armada, constituida por tres navíos. Otra gran cédula consistía en una Real Provisión dirigida a ciertos vecinos de la villa de Palos, la cual indicaba que estos debían proporcionar dos carabelas equipadas y tripuladas como pago de una sanción impuesta a dichos vecinos.

Con todo, cuando Colón llegó a la villa de Palos se encontró con la oposición de sus vecinos que desconfiaban del extraño personaje. También hubo problemas muy serios en el reclutamiento de marineros; es por ello que Colón trata de recurrir a una de las provisiones expedidas por los monarcas en la que se le concede permiso para reclutar marineros entre los encarcelados, aunque finalmente no fue necesario hacerlo.  Por fin, mediante el aporte de dos frailes del monasterio de la Rábida, fray Juan Pérez y fray Antonio de Marchena, Colon se pone en contacto con Martín Alonzo Pinzón, destacado navegante local, que apoyó la posibilidad del viaje contra lo que la gente pensaba del proyecto. También Pedro Vázquez de la Frontera, un viejo marino muy respetado en la villa por su experiencia y amigo cercano de Martín Alonso, influyó de manera importante para que el mayor de los hermanos Pinzón se decidiera a apoyar la empresa.

Retrato de Martin Alonzo Pinzon
Martín Alonso aportó de su hacienda personal medio millón de maravedíes; la tercera parte de los cuales fueron en gastos en metálico de la empresa. Asimismo desechó los barcos que había embargado Colón y despidió también a los hombres que éste había reclutado. Escogió para la empresa otras dos carabelas La Pinta y La Niña ya que sabía que eran muy veleras y "aptas para el oficio de navegar" porque las tenía arrendadas. Hizo partícipes a sus hermanos y, además, realizo un amplio recorrido por Palos, Moguer y Huelva convenciendo a sus parientes y amigos de que se alistasen, consiguiendo con ello la tripulación necesaria. Destacadas familias de marineros de la zona se unieron a la empresa y otros marinos de probado prestigio que fueron decisivos para el definitivo reclutamiento de la tripulación. El navegante y cartógrafo español Juan de la Cosa, le aporta entonces a Colon La Gallega, una nave de su propiedad que luego fue rebautizada con el nombre de Santa María; la única nao, (La Santa María no era una carabela, aunque históricamente se ha asociado junto a las demás naves como parte de las Tres carabelas) la capitana de la expedición, y la más grande de las tres primeras embarcaciones que atravesaron el océano Atlántico, acompañando al célebre genovés en su primer viaje al Nuevo Mundo.


Finalizados todos los preparativos, la expedición salió de Palos de la Frontera (Huelva) el 3 de agosto de 1492, con una tripulación de alrededor de 90 hombres a bordo de las “Tres carabelas”. La expedición no resultó fácil para nadie y durante la misma hubo varios motines. El descontento y la desesperanza, unido al temor de que las provisiones no serian suficientes en el caso de un obligado regreso a tierras europeas, se apoderó de una buena parte de la tripulación. Entre los días cercanos al 9 de octubre, el disgusto y la decepción se extienden al resto de la expedición, tomando los capitanes la determinación de que se volverían en el plazo de 3 días de no divisar tierra. En la madrugada del 12 de octubre, cuando la marinería ya estaba inquieta por la larga travesía sin llegar a ninguna parte, el grumete Rodrigo de Triana, avistó el nuevo continente desde su puesto de vigía en la carabela La Pinta y dio el famoso grito de ¡Tierra a la vista! Rodrigo había divisado una pequeña isla del archipiélago de las Lucayas –hoy Bahamas-, conocida por los indígenas como Guanahaní, y a la que Colón  rebautizó como San Salvador. Dias despues, desembarcó en la isla de Cuba –a la que llamo Juana, en honor al primogénito de los reyes católicos- y más tarde, en La Española. En las orillas de ésta, el 25 de diciembre de 1492, se hundió la nao capitana: la Santa María. Sus restos fueron usados para construir el Fuerte de la Navidad, constituyendo así el primer asentamiento español en América.


Replica de la nao Santa Maria, en el puerto de las Tres Carabelas,
en Huelva, Andalucia

Aunque, la expresión “descubrimiento de América” para referirse a la llegada de Cristóbal Colón al continente americano ha sido criticada por diversos sectores, culturas y estudiosos, dando lugar a un amplio y apasionado debate, es indiscutible que se trata de uno de los logros mas importantes del hombre y uno de los momentos cumbres de la historia universal debido al significado que encierra en el encuentro entre dos mundos humanos que se habían desarrollado independientemente, sin que uno conociera la existencia del otro. La revolución que supuso el descubrimiento capitaneado por Colón, ha provocado que su figura y su nombre se hayan convertido en un icono mundial. Con todo, como no podría ser de otra manera, presenta la dualidad entre la admiración, por haber llevado a cabo el llamado descubrimiento de América, una nueva dimensión que produjo el encuentro entre culturas completamente diferentes y la animadversión emanada del posterior proceso histórico conocido como “la conquista de América”, por los abusos cometidos a los pueblos indígenas después de tal acontecimiento. Las consecuencias de este encuentro entre dos mundos fueron dramáticas para los nativos americanos, llegando a producirse la muerte de millones de personas (guerras, esclavitud y, sobre todo, enfermedades) y la desaparición de muchas de esas culturas.



Fuentes:



1- Colon y Pinzon, de Cesareo Fernandez Duro

2- Bartolome de las Casas, Historia de las Indias, Tomo I, de Miguel Ginesta
3- Los Reyes Catolicos, de Luis Suarez Fernandez
4- Cristobal Colon, de Maria Lourdes Diaz-Trechuelo Spinola
5- 1491, de Thomas  Mann

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