U.S.-Cuba: Las aguas mansas.


Por Jorge Lion:


A pesar de la flexibilización de la administración Obama de algunas de las restricciones a los viajes y el comercio con Cuba, el embargo comercial que Estados Unidos impuso en la década de 1960, y las subsiguientes restricciones adicionales sobre el comercio con Cuba, se mantienen vigentes y solo el Congreso pueden levantarlas. Por el momento, las empresas de Canadá, Brasil, España, México y otros lugares pueden respirar tranquilos. No van a estar enfrentando competidores estadounidenses bien financiados, ya sea en el comercio o la inversión en la isla.

El megaproyecto del puerto del Mariel, en la provincia de
Artemisa, en la Habana, podria estarse preparando
para el arribo de los productos estadounidenses.
La mayoría del comercio con, y la inversión en, Cuba sigue estando fuera de ciertos límites. Eso es porque las aperturas anunciadas el pasado viernes restringen las actividades comerciales a los cubanos individuales sin vínculos con el gobierno y las empresas privadas. Y Cuba sigue siendo una economía casi totalmente de estado.

Las normas más flexibles "ponen la pelota en juego", dijo Paul Johnson, presidente de Chicago Foods International y vicepresidente de la Coalición de Agricultura de Estados Unidos a Cuba, que espera revertir el embargo. "Pero va a tener que haber una acción del Congreso para hacer algo realmente impactante. Hay mucho que no se puede hacer todavía”.

Aun asi, no espere que McDonald’s ponga muy pronto un local en cada esquina de las calles de La Habana o Hilton empiece a construir un hotel en la playa.

Estados Unidos ha flexibilizado los viajes a Cuba, es cierto. No obstante, no se apresure en hacer reservaciones para sus vacaciones de verano... aun. Todas estas nuevas reglas tomaran todavía algún tiempo para ordenarse.

Por ejemplo, mientras Carterpillar o sus proveedores pueden encontrar más fácil enviar tractores o piezas de repuesto a Cuba, los productores ganaderos y avícolas estadounidenses aún no pueden suministrar alimento a las cadenas de hoteles, propiedad de cubanos, y otros complejos que están llenos de ricos turistas europeos.

Hotel Sol Cayo Coco, en los Jardines del Rey, al sur
de la provincia de Ciego de Avila

"Para que los productos agrícolas de los Estados Unidos puedan ser competitivos con Brasil o Argentina, llevará al Congreso a actuar, no hay duda", dijo Johnson, al señalar a tres leyes que limitan la apertura de esta semana: la ley de 1992 sobre la Democracia en Cuba, la Ley Helms-Burton de 1996, y la Reforma de Sanciones Comerciales 2000 y la Ley de Fomento de las Exportaciones.

No es para sugerir que el pasado 17 de diciembre el anuncio del presidente Barack Obama y la posterior relajación de las restricciones a los viajes y el comercio no es importante.

"El reglamento amplía drásticamente la capacidad de los estadounidenses para visitar Cuba y comenzarán a permitir, eventualmente, que las empresas estadounidenses puedan explorar el mercado cubano", dijo Jack Colvin, vicepresidente de comercio global para el Consejo Nacional de Comercio Exterior, una plataforma de entrada para las empresas multinacionales. "Las regulaciones aun se inclinan a progresar mucho mas de lo que el anuncio del presidente sugirió."

Pero las leyes de los Estados Unidos siguen limitando el acceso de las empresas estadounidenses que podrían llegar al mercado cubano naciente y, como consecuencia, la capacidad de los estadounidenses de a pie de visitar las playas vírgenes de Cuba. Los partidarios del largo y antiguo embargo comercial votan para mantenerlo de esa manera.

“La gente no va a ver un desarrollo de condominios o edificios de oficinas”, insistió Mauricio Claver-Carone, un director del Comité de Democracia de Acción Política US-Cuba, que cabildea en el Congreso para mantener el embargo en su lugar. "La inversión no va a pasar, y eso es, sencillamente, así. Del mismo modo, lo poco que hace Cuba para exportación es poco probable que alcance las costas estadounidenses en el corto plazo”, agregó.

"Ni ron ni cigarros, ni el azúcar o el níquel; nada de eso va a suceder", dijo Claver-Carone con confianza.

Qué tan rápido podrían darse los cambios depende más del gobierno cubano que del Congreso de Estados Unidos. Los legisladores están reacios a desechar el embargo comercial sin ninguna señal de que el líder cubano Raúl Castro esté dispuesto a ceder el espacio político a los opositores y reducir el papel del Estado en la economía cubana.

Con las nuevas reglas publicadas el viernes, el gobierno de Obama ha agotado en gran medida lo que puede hacer frente a la ley vigente. Un alto funcionario del gobierno, bajo condición impuesta por la Casa Blanca de no ser identificado, dijo: "No hemos dejado, a propósito, las cosas por venir a la espera mas allá de lo que el presidente nos pidió para poner en práctica."

El edificio original, en el litoral habanero, (sede de la Oficina de
Intereses de los EE UU) sera otra vez la sede de la
embajada norteamericana en la Habana. 

 Las acciones de Obama parecen más bien un tanto de la preparación para una Cuba post-Castro que algo que trate sobre el comercio. La percepción es que Raúl Castro, de 83 años, está terminando y su carismático hermano Fidel, de 88, que ha desaparecido de la escena política está enfermo y agónico.

Pero, ¿Qué hay de los cubanos? ¿Cómo se beneficiaria ese pueblo oprimido y sin libertades? Si las mercancías estadounidenses llegaran realmente a las manos de los cubanos individuales y a la iniciativa empresarial privada se le permite florecer, quizás el embargo podría aliviarse, e incluso levantarse.

“Las cartas están sobre la mesa; el ritmo dependerá en gran medida de Cuba”, predijo Johnson.

Sin embargo, la perspectiva de las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba es especialmente difícil para muchos exiliados que perdieran miembros de la familia, fueron encarcelados o vieron sus medios de vida y propiedades desaparecer durante la revolución.

"Algunas personas todavía quieren vengarse y algunas personas también se sienten traicionados", dijo Carlos Sanguinetty, economista que trabajó en la planificación económica en Cuba hasta 1966, cuando huyó a los Estados Unidos. “Muchos, dijo, todavía están lidiando con qué hacer con la nueva situación. La comunidad no está bien organizada en términos de un plan de juego. Muchos son espectadores esperando a ver que sucede”.

“Y aunque, dijo, la Casa Blanca no tuvo una oferta suficientemente buena en sus negociaciones con Cuba, el lado positivo es que ha sido un cambio de juego que nos sacó del estancamiento que hemos estado durante décadas."

“Mas importante aun, están reconstruyendo las instituciones cubanas y recuperándose lentamente "del colapso total de la sociedad civil cubana en los últimos 50 años, lo cual es una buena señal".

Pero, Nancy López, una tapicera por cuenta propia en el barrio de Jaimanitas, en las afueras de La Habana, está ansiosa con la llegada de los americanos. En un día laborable reciente, ya estaba arreglando su casa junto al mar con la esperanza de, ya sea convertirla en un hostal o venderla

Una habanera hace ondear juntas en el balcon de su casa
las banderas de Cuba y Estados Unidos.

"Me encantaría estar aquí en mi portal y poder saludar a los turistas norteamericanos que paseen en un barco", dijo. "Tenemos que tener fe en que Obama y nuestro presidente pueden reunirse y resolver las cosas. No podemos seguirnos odiando por tiempo indefinido. Algún día algo bueno tiene que salir de todo esto. Después de todo, estamos al doblar de la esquina.”


Entradas populares