Los Perros de la Guerra


Por Jorge Lion:

“Maldito sea el soldado que levanta las armas contra su propio pueblo…”
                                                                                       Simón Bolívar

Desde hace casi tres semanas, Venezuela es escenario de manifestaciones opositoras, la mayoría convocadas por estudiantes, para denunciar la inseguridad, la crisis económica, la escasez de alimentos y productos básicos, a lo que se ha sumado el acoso de la  represión policial a los manifestantes y el aumento de los detenidos en las marchas.

 Paramilitares a las órdenes del gobierno de
 Nicolás Maduro reprimen las protesta de los ciudadanos
 en las calles de Caracas
Hechos ligados a las protestas han dejado un saldo de diez muertos, cinco de ellos de bala.

Sin embargo, gobiernos despóticos como el de Raúl Castro, que ha hundido en la calamidad a mas de 11 millones de cubanos, tiene la desvergüenza de denunciar públicamente que el Gobierno de Venezuela es un "blanco de campañas subversivas" orquestadas por Estados Unidos y algunos de sus socios europeos contra el legado del difunto presidente venezolano Hugo Chávez.

El brote de violencia en Venezuela viene a confirmar, según Castro, que "donde quiera que haya un Gobierno que no convenga a los intereses de los círculos del poder en Estados Unidos y algunos de sus aliados europeos, se convierte en blanco de las campañas subversivas". Raúl Castro ha reafirmado su apoyo al Gobierno de Nicolás Maduro, quien, a su juicio, ha manejado con "inteligencia y firmeza" la crisis política que golpea Venezuela.

El mismo cuento de siempre. La misma fábula mitómana y chauvinista que arenga al menesteroso.

Propio de los dictadores. Propio de los asesinos y oportunistas, propio de la paranoia comunista elitista y propia de aquellos verdaderos fascistas que nos les importa aplastar a su propio pueblo con tal de permanecer en el poder a toda costa y a cualquier precio. Propio de los perros de la guerra que se inventan golpes de estado e injerencias del “imperialismo” y de todo aquel que se les oponga para justificar el uso del chantaje y el terrorismo. Propio de los Castros. Así ha pasado en Cuba, Irak, Siria y otros países. Así ocurrió en la Alemania de Hitler y en la Italia de Mussolini. No fueron los pueblos los que arrasaron con los recursos económicos; no fueron los pueblos los que desmantelaron los derechos civiles, no fueron los pueblos los que cambiaron las bases constitucionales para preservar el poder y la tiranía. Han sido los tiranos opresores los que han hecho esto. Y son los pueblos los que ponen las víctimas, los que sufren enajenación, cárcel, atropellos y muerte.

Como se le ocurre a este dictadorzuelo de mente criminal a describir que se “ha manejado con inteligencia y firmeza la crisis…”, cuando se esta reprimiendo a seres humanos, se está acudiendo a la violencia desmedida para aplastarlos, se esta apuntando las armas hacia un pueblo indefenso y se esta asesinando a jóvenes estudiantes que se están manifestando pacíficamente para que se le sean respetados sus derechos. Es la maldad adherida a sus genes, la herencia soldada a la crueldad de su hermano, al que acompañó a la sombra de sus excesos para arruinar y destruir la conciencia y la esperanza del pueblo cubano.

Si son los mismos que ahora están ideando el plan de contingencia para poder desenredar el vendaval que se les viene encima, porque sabe muy bien el régimen comunista de la Habana que, sin la ayuda del petróleo subsidiado de Venezuela… se irían al Paleolítico. Por eso, usan esas tácticas gansteriles; por eso esa banda de mafiosos al mando de Maduro y Cabello, moviéndose al compás de los hilos manejados por los Castro, les envió un cuerpo de paramilitares para frenar las protestas. Por eso hay muertos; porque aquel que quiere el poder no respeta el valor de la vida.

Todo se lo achacan a los EE UU., “el imperio del mal”, y de aquellos gobiernos democráticos del mundo entero que levantan su voz para que cese la injusticia y el desorden como el causante de todas las desgracias de los pueblos oprimidos. La misma historia desgastada de siempre, la misma cantaleta que hemos oído los cubanos de la generación de la mal llamada revolución; la misma retórica carcomida con la que ahora pretender engañar al pueblo venezolano. Han llevado al país a la ruina, han consumido las riquezas de su país, han sumido en la escasez y la penuria a un país rico en recursos naturales. Cada día prometen más y ofrecen menos. Así actúan los regímenes totalitarios. Así son los comunistas. Así nada más. No hay nada que toquen que no destruyan.

El gobierno venezolano ha adoptado abiertamente las tácticas habituales de los regímenes autoritarios, y ha encarcelado a opositores, censurado medios de comunicación e intimidado a la sociedad civil.


Jóvenes estudiantes venezolanos protestan en las calles
por el cese de las continuas violaciones a las
libertades civiles
Pero, lo peor de todo es lo que está costando. La vida preciosa de jóvenes, hombres y mujeres, ha sido el alto precio que esta pagando el pueblo de Venezuela por recuperar su libertad. Vidas que están siendo arrancadas de la flor de su juventud por bandas de matones a sueldo del gobierno títere de Maduro y Cabello. Vidas que están siendo segadas por las armas de un ejército que está traicionando día a día a su pueblo al que debiera defender de los abusos del gobierno. Jóvenes que están siendo torturados física y mentalmente por los esbirros del chavismo y sus seguidores.

Simón Bolívar debe estar agitándose de impotencia en su tumba. “Un soldado digno no adquiere ningún derecho para mandar a su patria. No es el árbitro de las leyes ni del gobierno. Es el    defensor de su libertad.” – diría el prócer sudamericano. No puede haber paz con imposición ideológica, con subordinación a un gobierno extranjero, con el robo descarado a las arcas comunes denunciadas e ignorada olímpicamente por la Fiscalía, con derramamiento desenfrenado de sangre inocente; no hay paz sin respeto a todos los venezolanos. El camino es largo y empinado.

La comunidad internacional debe condenar esta situación. Todos aquellos líderes genuinamente interesados en la defensa de los principios democráticos en Venezuela deberían enviar un mensaje claro de que estas prácticas autoritarias son inadmisibles.

Basta ya de culpar a otros de los errores que constantemente cometen una y otra vez aquellos que se aferran al poder. Basta ya de no asumir las responsabilidades derivadas de las consecuencias de sus propios actos autocráticos. Basta ya de que ciertos elementos que han vivido de la amenaza, desprecio y la política del terror y el miedo constante hacia los que piensan distinto continúen viviendo en su propio caldo de cultivo. Hay que hacer que se vayan. Es el deber de todos desterrarlos para siempre.

“El amor, madre, a la patria
No es el amor ridículo a la tierra

Ni a la yerba que pisan nuestras plantas.
Es el odio invencible a quien la oprime,
es el rencor eterno a quien la ataca”


José Marti

Entradas populares