Cuba vs exilio: Diferencias irreconciliables


Por Jorge Lion:


Asco da ya tanto rencor y tanta impotencia acumulada durante tantos años. Es por eso que la tiranía en nuestro país ha durado tantos años. Y seguirá campeando por su respeto, y estará en el poder indefinidamente si no se llega a una anuencia entre ambos grupos cubanos a cada lado del estrecho de la Florida. Los cubanos de las guerras de Independencia, triunfaron porque se unieron. Incluso los cubanos que vinieron en 1959, -y que desgraciadamente aun están ahí- llegaron al poder porque se unieron. No es por los que están allá que apoyan, o apoyaron en un momento el régimen; no es por los de acá que se fueron, porque no soportaron más el yugo de los Castro o porque no tuvieron otra alternativa que la de salir huyendo -¿podría llamarlo de otra manera?– de Cuba con su familia o sin ella. No es a causa de los que están allá que han tenido que rendir pleitesía en algún momento –y “el que este libre de pecado, que tire la primera piedra”-; no es por los que están acá que lo están porque evitaron no enfrentar las consecuencias de desafiar el gobierno. ¿Por qué tantas críticas y tanto odio hacia nuestros compatriotas por el hecho de actuar de la misma manera que todo el maldito mundo actuó mientras estuvo en la isla carcelaria porque no tenía opción? ¿Tendrá alguien el impudor de decir que nunca hizo guardia en el comité, que nunca fue a una marcha combatiente, que nunca apoyo las arengas televisivas del tirano, que nunca permaneció impasivo ante una evidente injusticia por temor a una represalia?

Ahora, -claro, cuando están en otras tierras de libertad- son mas patriotas que nadie. Pero, aun así, continúan sin mover un dedo para derrocar la dictadura. Pero sí arremeten contra todo aquello que huela a o provenga de Cuba, ya sea en forma de deportista, o artista, o que represente lo que sea, que sutil, discreta o abiertamente disienta de alguna manera con la vetusta y obsoleta ideología basada en la intolerancia y la obstinación de los que viven aquí amparados por las leyes y los derechos de una democracia. Es muy fácil gritarle al que, aferrado a una pequeña tabla de salvamento, porque no sabe nadar, que lo haga en un mar borrascoso y agitado, mientras se esta sobre la firme roca de un acantilado. Y además, encima, que renuncie a su miserable tablilla de la que depende su vida. Es arbitrario y no es justo. Cierto es que los hubo que con su actitud de connivencia perjudicaron a otros. Y es inaceptable. Muchos de ellos están aquí, que conste. Los hay también que por causa de aquellos incluso otros perdieron sus vidas o su libertad o la vida de algún familiar. Yo soy uno de esos otros. Es triste y es al mismo tiempo, muy ambiguo. Pero, la solución no es el resentimiento ni el fanatismo, la desunión o el caldo de cultivo. Mucho ha tenido que ver el régimen totalitario fabricando en todos los cubanos el germen de la división y la rencilla entre nosotros y ha sido exitoso. Es lamentable decirlo y no hay mejor prueba que esta. He visto varios foros donde diariamente se libra un constante campo de batalla entre los propios cubanos; una guardarraya donde se tiran a tiras el pellejo mientras nuestra isla y sus mejores habitantes se hunde cada día más en la miseria y la desesperanza. No aprenden. No saben que eso es lo que persiguen los tiranos: la disgregación de los pueblos. Y lo peor de todo es que no van a cambiar. Y mientras no lo hagan, vendrán, se quedarán y se irán estos y otros dictadores, y estos sustituirán a aquellos, y los siguientes seguirán coartando, explotando, reprimiendo y destruyéndolo todo hasta que no quede ningún vestigio de lo que fue Cuba en algún momento antes de 1959.

¡Que lástima!

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