Obama y el perro del hortelano



 Por JtvLion:

El martes, el pueblo estadounidense le otorgo al Presidente Barack Obama un segundo periodo presidencial de 4 años. Mas de 59,725 000 norteamericanos se pronunciaron a favor del presidente reelecto dándole un definitivo voto de confiaba en su gestión administrativa con la esperanza de que esta vez pueda llevar el país hacia adelante.

El presidente Barack Obama celebra su victoria
luego de ser reelecto para un segundo mandato.
Con mas de 22 millones de norteamericanos aun sin empleo, un déficit fiscal de 16 trillones de dólares, una economía que, aunque creciente, no se siente lo suficientemente robusta, la cuestión de la reforma de inmigración, la inestabilidad política del Medio Oriente y las demandas de los vecinos de America Latina a que les preste mas atención, el presidente de los Estados Unidos se vera presionado a enfrentar una serie de desafíos que seguramente le dejaran muy poco tiempo para celebrar su reelección.


Con una Cámara Baja con mayoría republicana y un Senado mayoritariamente demócrata, Barack Obama tendrá que armarse esta vez de todo su arsenal persuasivo para convencer al Congreso de que es hora de trabajar en pro de la nación y que lo mas importante para Estados Unidos no es la compaña de división entre los dos partidos que tanto daño le han ocasionado al pueblo estadounidense promovida fundamentalmente por el Tea Party y el ala ultra derechista de los republicanos, sino el bienestar y la prosperidad de la nación norteamericana.

Convencida la ultraderecha conservadora de que ya nada se puede hacer para que Obama pierda la reelección, seria muy oportuno que asumiera la postura de aglutinar las fuerzas necesarias para unir a un cuerpo legislativo de hecho bastante fragmentado. Esto quiere decir que para que los planes del Presidente puedan comenzar por buen camino, y obtener los fondos necesarios, se debe encontrar el apoyo suficiente dentro de la Cámara y el Senado. Una falta de este apoyo se puede entender como una falla en la capacidad de negociación del Presidente y el Congreso y puede terminar en un estancamiento de la actividad gubernamental como sucedió durante la primera administración de Bill Clinton o como estuvo a punto de suceder en la primera administración de Barack Obama.

Es por eso que sería recomendable tambien que la fanaticada enfermiza de una parte del exilio cubano, intransigente aun ahora que los resultados de la votación son evidentes y que la victoria de Obama es noticia mundial, reconsiderara sus fallidos argumentos y se unieran en esta empresa que lo que ha estado intentando desde el día en que el presidente fue electo por primera vez es el beneficio de millones de familias y la prosperidad de esta gran nación. Creo que basta ya de imaginar que son el ombligo del mundo y que una pequeña fracción de poco más de 540,000 votantes cubanos inscriptos, de los que alrededor del 70% son republicanos, pueda decidir el futuro de este país. Aquellos que piensan que con evocaciones a Dios, o campañas de descrédito basadas en falsas evidencias, o “ataquitos” de histeria en los medios de difusión masiva, principalmente en la radio para intentar convencer a una nueva era de exiliados con los ojos abiertos y los pies en la tierra que esta dispuesta a sufragar su voto según lo que dicta su conciencia y sin dejarse manipular por esos que subrepticiamente intentan modificar con su retórica pretérita u obsoleta demagogia el derecho inalienable de los que piensan diferente. Traten de alinearse a la vertiente escogida por más de la mitad de los estadounidenses que reeligieron a Obama –son muchos como para estar equivocados todos- y no hagan mas el ridículo pronosticando la caída estrepitosa de los EE UU, con alegóricas lecciones de escarmientos por parte de Dios que quiso así las cosas para castigarnos y que el fantasma del comunismo nos acecha. ¡Por favor, que patéticos!

Probablemente continuen las aperturas aprobadas por
la administracion del presidente Obama con relacion
a los viajes a Cuba.

En primer lugar: No creo probable que en un país como Estados Unidos, con un historial de democracia de mas de 200 años, una Constitución tan sólida como las raíces que la sostienen, que funciona como una Constitución; instituciones que velan, resguardan y rigen el destino del país y división de poderes, propia de un sistema auténticamente democrático diseñados exactamente para evitar que esto suceda, pueda permitirse siquiera la duda de que un sistema socialista o comunista se adueñe del poder federal. Lo veo tan anormalmente absurdo como si predijera que en Gran Bretaña resurgiera el feudalismo o en Rusia la monarquía de los zares. O que los musulmanes se conviertan al cristianismo. Hay que ser incongruentemente torcido, irremediablemente loco o muy condenadamente despistado como para pretender que este tipo de adoctrinamiento pueda enraizarse en la conciencia social de los estadounidenses y habría que ser fatalmente ingenuos como para creerlo primero y aceptarlo después. Pero, de que los hay… los hay. Les aseguro que, ciertamente, existen algunos, lamentablemente, que creen ciegamente que el presidente definitivamente llevara a los EE UU hacia un sistema marxista-leninista. Si no, preguntenle a algunos periodistas de Radio Mambi y al grueso de sus apasionados oyentes. Y lo más irritante es que esos "algunos" se dejan engañar y comparten el circo. Al presidente Obama, esta cúpula minoritaria experta en tergiversar la esencia de la realidad, lo ha estado tildando de marxista, de socialista, de comunista y acusándolo muy en serio de estar dirigiendo el país hacia la dictadura del proletariado. Ese ha sido el último reducto hacia el que ha estado cabalgando la ultraderecha republicana del sur de la Florida. Sin éxito. Barack Obama ha sido reelecto. Y ni siquiera necesitó los votos electorales del estado de la Florida para vencer al candidato republicano Mitt Romney. Sabiéndose o no desesperados esta minoría empecinada por no poder sostener esa política pasada de moda que nada ha hecho y nada hará, conste, me hace recordar al perro del hortelano, que ni come… ni deja comer.

Al cabo de 53 años, todavía el régimen despiadado de Cuba sigue en pie y nadie sabe por cuantos años más. Y por supuesto, para ellos, la actual administración es culpable directa del aumento de las represiones, de las golpizas, los arrestos y la violación constante de los derechos humanos. Pero, han sido incapaces de percibir que también ha habido un creciente aumento de indisciplina social, de desobediencia civil. Ahora, en mayor medida, se va respirando un ambiente de paulatina insurrección y rebeldia en las calles cubanas, producto precisamente del resultado de las aperturas provistas por la administración Obama. No puede ver el ciego más allá de los límites de su ceguera; completa oscuridad. Una vez que se hace la luz, renace la esperanza. Los cubanos de la isla por fin pueden constatar las diferencias y también las carencias.

Sin embargo, bajo las reglas de convivencia impuestas por la diáspora cubana en el exilio, lo que si han hecho, mas allá de pregonar la libertad de Cuba con ínfulas disfrazadas de patriotismo barato ha sido entorpecer la unión y reunión de los cubanos de aquí con los cubanos de allá, creando divisiones irreconciliables e imponiendo con su arrogancia y obstinación una política que, más que nada, -y a mi modo de ver- han sido estériles por demasiado tiempo, sin resultados concretos y un rotundo fracaso. Es un insulto a la inteligencia de los demás a los que no consideran capaces de pensar por si mismos. Y es más insultante cuando acuden a la censura para neutralizar el debate e igualar con ello el mismo raso empleado por la tiranía.

Una lección debieran aprender con humildad. En los Estados Unidos vota el pueblo norteamericano en pleno (por eso tienen la democracia que tienen) no solamente aquellos pocos que todavía pululan en la Florida creyendo que son el oasis en el desierto. De nada sirven ya sus obcecadas arengas y aburridas peroratas. Mejor sería que emplearan esa energía para ocuparse de esos asuntos de los que tanto blasonan y disponerse de una vez a cambiar el sistema de su propio país al que apoyaron en un principio y del que salieron huyendo después, incapaces de enfrentar y cambiar el curso de los acontecimientos que ha costado más de medio siglo de sangre, miseria brutal y violacion rampante de todos los derechos. 

Pero, para eso, a estas alturas, se necesita mucho mas que una boleta electoral.






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