Volver... volver


Por JtvLion:

« ¿A que iríamos a Cuba? […] ¿Ver el consorcio repugnante de los hijos de los héroes, de los mismos, empequeñecidos en la impureza, y los vicios importados que ostentan, ante los que debieran vivir de espaldas a ellos, su prosperidad inmunda? ¿Saludar, pedir, sonreír, dar nuestra mano, ver a la caterva que florece sobre nuestra angustia, como las mariposas negras y amarillas que nacen del estiércol de los caminos? ¿Ver un burócrata insolente que pasea su lujo, su carruaje, su dama, ante el pensador augusto que va a pie a su lado, sin tener de seguro donde buscar en su propia tierra el pan para su casa? ¿Ver en el bochorno a los ilustres, en el desamparo a los honrados, en complicidades vergonzosas al talento en compañía impura, a las mujeres sin los frutos de su suelo, al campesino, que tiene que ceder al soldado que mañana lo ha de perseguir, hasta el cultivo de sus propias cañas? ¿Ver a un pueblo entero, a nuestro pueblo en quien el juicio llega hoy a donde llego ayer el valor, deshonrarse con la cobardía o el disimulo? Puñal es poco para decir lo que eso duele. Ir, a tanta vergüenza!  Otros pueden: ¡¡NOSOTROS NO PODEMOS!!»
                                                                                                                  José Martí



...Que la paz sea con todos vosotros. Amen.

Aquí no ha pasado nada. Es hora de rectificar nuestros errores. Ya no son apátridas, ni lacayos del imperio, ni esbirros. Ya no son explotadores burgueses batistianos, ni mercenarios al servicio del imperialismo en su país. Ya no son deportistas desertores, artistas o profesionales que vendieron su alma al diablo y traicionaron a sus ideales y a su patria. Atrás deben quedar las condenas por abandonar el país “ilegalmente” o la defenestración consecuente de sus actos por pensar diferente. Ellos deben olvidar los actos de repudio a que fueron sometidos despreciablemente por ese trozo abominable de mal llamado “pueblo” que ahora los quiere recibir con los brazos abiertos como si nada hubiera sucedido. Ya los balseros y “marielitos” o aquellos inadaptados malagradecidos que se vendieron por cuatro dólares o la desarraigada escoria y los lumpens a los que les arrojaron huevos y piedras porque “no los queremos… no los necesitamos” podrán ser perdonados. Bienvenidos de vuelta, cubanos. La patria os espera.

Cuba informó el miércoles en la noche que dará la bienvenida al regreso de decenas de miles de sus ciudadanos que salieron “ilegalmente” del país —entre ellos balseros, médicos, artistas y jugadores de béisbol— en la segunda ronda de una reforma migratoria que afirmó ayudará a normalizar las relaciones con los cubanos en el extranjero.

La Habana que ha prohibido el regreso de los balseros desde su acuerdo de migración de 1994 con el gobierno de Estados Unidos para desalentar los peligrosos escapes a través del Estrecho de la Florida, afirma que dicha prohibición no es parte del acuerdo y por lo tanto no se espera que afecte el acuerdo o la política de EEUU.

La salida de cubanos al exterior: ¿Traeria cambios
positivos dentro de la isla?
La noticia que apareció en el diario El nuevo Herald de Miami, como parte de una segunda reforma pocos días después de que el gobierno cubano anunciara la erradicación de la llamada “carta blanca” –un cerrojo migratorio que impedía a los cubanos salir libremente de su propio país- dice que “Se normalizará la entrada temporal al país de quienes emigraron ilegalmente después de los acuerdos migratorios de 1994”, anunció Homero Acosta, secretario del Consejo de Estado, en una comparecencia televisiva en la noche del miércoles.

También se permitirá regresar al personal médico y los atletas que se fueron ilegalmente o desertaron en el extranjero después de 1990 y que hayan estado fuera del país por más de ocho años, así como cubanos que se fueron cuando tenían 16 años o menos, y aquellos que quieran regresar por razones humanitarias, tales como cuidar de parientes enfermos.

Se espera que el cambio permita el regreso de muchos cubanos a quienes ahora no se permite entrar a la isla, cuyo número se estima entre 70,000 — en su mayoría los balseros— y 300,000, incluyendo a cubanos importantes marcados por La Habana como desertores e incluso traidores.

Se prohíbe aún la entrada a aquellos que escaparon a través de la Base Naval de Guantánamo en el sudeste de Cuba, añadió Acosta, “por razones de defensa y seguridad nacional”. La Habana puede prohibir además el regreso de aquellos que “organizan, animan o participan en acciones hostiles en contra de las bases políticas, económicas y sociales del estado”, así como a cualquiera “cuando razones de defensa y seguridad nacional así lo requieran”. El gobernante cubano Raúl Castro anunció el año pasado que quería reformar las regulaciones de migración del país “como contribución al incremento de los vínculos de la nación con la comunidad de emigrantes”.

La burocracia de las autoridades cubanas en los
cambios migratorios; ¿mas de lo mismo?
Sin embargo, el tono de las autoridades cubanas suena como si estuvieran ofreciendo algo así como una dadiva redentora cuando la realidad es que es un derecho inalienable del cual el pueblo de Cuba jamás debió ser despojado por la dictadura castrista, lo cual podría muy bien esconder la astuta intención de despolitizar el exilio cubano para que se les mire como emigrantes económicos; ya no como refugiados políticos.  Es decir, son maquillajes dosificados a propósito en lo económico para seguir explotando la industria de los sentimientos de la familia cubana sin hacer la más minima apertura política. Vale señalar que Cuba sigue siendo aun, de los 35 países que tiene este hemisferio, el único que no celebra elecciones libres y que no acepta la pluralidad partidista. De manera que, mientras los Castro sigan aferrados al poder y conservando su señorío comunista en la isla –no lo niegue nadie-  los cubanos en Cuba seguirán siendo los mismos esclavos y los cubanos del exilio seguirán también siendo explotados directa o indirectamente.

Pero, ¿Quiénes de la inmensa mayoría de los cubanos que residen en el extranjero se arriesgarían a regresar a Cuba y renunciar a la vida decente que desde cero muchos han construido con su propio esfuerzo, después que abandonaran la isla-cárcel, porque carecían por completo de un futuro para ellos mismo y lo que es mas importante un futuro decoroso para sus hijos y su familia? ¿Quiénes se arriesgarían a regresar a un lugar donde se ha ido perdiendo paulatinamente la conciencia social y donde una gran parte de la población ha ido olvidando los más elementales valores sociales y morales en una sociedad de “sálvese quien pueda” donde la indolencia y el mercantilismo son las principales características que la identifican? ¿Quiénes regresarían a una isla donde se reprime todavía con más odio y resentimiento a aquellos que disienten del sistema y se golpea y ultraja a mujeres que se oponen pacíficamente a los estatutos de la mal llamada “revolución’? ¿Y quienes, finalmente, volverían al lugar que renegó de ellos, desarraigándolos por completo y sustituyendo su status de cubanos por el de gusanos, parias o indeseables; una enfermedad contagiosa a la cual había que erradicar al precio que fuere?

Pero, mas polémico sería para aquellos que ahora podrían viajar sin restricciones –supuestamente, ya que hay “categorías” que consisten en declarar “vitales” para el país a un grupo de cubanos (médicos, deportistas, investigadores, profesores, militares, disidentes) e individuos que son conocedores de información “sensitiva” concerniente a la seguridad del país- y los que seguramente se verían en la disyuntiva de elegir si regresan o no. Es muy fácil decidir el hecho de no regresar al infierno, siempre y cuando el Diablo y sus secuaces gobiernen en él.

¿Podra Yoanni Sanchez, la activista disidente cubana,
salir esta vez de Cuba por via legal?
¿Qué es una válvula de escape del obsoleto gobierno comunista de los Castro, para que no explote la caldera en la que se ha estado convirtiendo la isla y peligre su permanencia en el poder a causa de una rebelión civil que cada día se hace más latente? Es lo más probable. Desde Camarioca en el 65 hasta la crisis de los balseros en el 95, incluyendo los sucesos del Mariel en 1980 que provoco la salida de Cuba de mas de 125,000 cubanos por esa vía, los gobernantes cubanos han encontrado una evasiva que les ha permitido, por una parte, desprenderse de aquellos inconformes que podrían provocar un levantamiento en masa de los cubanos y librarse de su influencia y acciones y por otra parte, consolidar de esta manera el estertóreo sistema que les ha permitido perpetuarse en el poder, con la consecuente entrada de remesas millonarias que esta emigración provee como complemento directo de la ecuación. Ni más ni menos.

Triste tendría que ser para toda una comunidad diseminada por el mundo entero que no pudo regresar para ver por ultima vez a una madre que agonizaba, o a un padre que enfermó de repente, o para un hijo que cumplía años, o un amigo que falleció, o simplemente para ver, abrazar y compartir a sus seres queridos y caminar por las calles en ruinas –después de todo, son sus calles- o porque sencillamente querían ejercer su derecho de visitar su país. El panorama es aun más desolador para aquellos a los que les tildaron de “vendepatrias” y fueron objeto del escarnio público y la humillación cuando decidieron abandonar su terruño porque ya no podían resistir la enajenación y el arrobamiento de un gobierno que ha destrozado a las familias cubanas y ha inyectado la ponzoña de la desigualdad y la discordancia entre sus miembros.

Como dice el tango inolvidable de Gardel: “Volver, volver… con la frente marchita, las nieves del tiempo platearon mi ser […] Vivir, con el alma aferrada a un dulce recuerdo que lloro otra vez.” Creo que la aflicción y el desconsuelo de todos los que fueron prácticamente obligados a errar por los diversos parajes del globo terráqueo, gitanos sin patria que añoraban desde la distancia del exilio el regreso a su pedazo de isla, es mucho mas que una razón para erguir la frente y mirar que la dignidad y el orgullo ha calado muy hondo en la idiosincrasia y autoestima de los cubanos como para darse el lujo de recoger las migajas que ofrece el ofensivo régimen autoritario de Cuba.

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