"El Grito de Yara" y la gesta del 10 de octubre.


Por JtvLion:

La humanidad es fea a veces. Pero un hombre grande lo reconcilia a uno con la Humanidad…”

                        Manuel Anastasio Aguilera, en referencia a Carlos M. de Céspedes




"El Grito de Yara". Carlos M. de Cespedes, en el ingenio La Demajagua,
 le da la libertad a sus esclavos el 10 de octubre de 1868.
En la mañana del 10 de octubre de 1868, Carlos Manuel de Céspedes, un distinguido abogado, aristócrata criollo y rico hacendado cubano que poseía grandes extensiones de tierra heredadas desde muchos años atrás, convocó en el ingenio de su propiedad “La Demajagua” a un grupo de prominentes patriotas entre los que se encontraban Francisco Vicente Aguilera destacado propietario de 3 ingenios mecanizados, desde la zona de Manzanillo a Bayamo y Pedro “Perucho” Figueredo, músico de profesión, Donato Mármol y a todos los negros esclavos que le servían para anunciar el inicio de la independencia de Cuba del colonialismo español que por casi 4 siglos los habían oprimido. La gesta patriótica conocida desde entonces como el “Grito de Yara” y con cuya épica arenga concedió la libertad a todos los esclavos que le pertenecían y a los que exhortó a unirse como hombres libres a la incipiente, pero aun desorganizada y pobremente armada fuerza rebelde, declaró lo que se ha dado a llamar como la Nueva Junta Revolucionaria de Cuba, un  manifiesto que hizo publico explicando al pueblo y a las autoridades españolas las razones por la cual nacía la revuelta insurgente; y que básicamente, incitada por el gobierno arbitrario de España, denunciaba los impuestos abusivos, la esclavitud, la corrupción, la exclusión de los cubanos de los empleos públicos, y la privación de la libertad política y religiosa, en particular los derechos de reunión y de petición. Con el grito de ¡Viva Cuba Libre! comenzó la heroica empresa e hizo un llamamiento para la completa independencia de España, la búsqueda de la soberanía de la patria y el establecimiento de una república con sufragio universal, y por la emancipación de los esclavos.

De esta manera, encabeza la insurrección armada compuesta por alrededor de 147 hombres, descalzos y mal alimentados, a la que posteriormente se le unirían poco mas de 16,000 hombres dispuestos a dar su vida por la libertad de su país. Mientras tanto, dirige la pequeña tropa cubana en el combate de Yara, primera batalla y también, primera derrota de lo que sería el futuro Ejército Libertador. Su celebre reacción al conocer que sólo quedaban doce hombres es bastante para reservarle un lugar en la historia de los cubanos: “Con doce hombres nos basta para alcanzar la independencia de Cuba...”

Bayamo representa el símbolo de la rebeldía cubana. El 20 de octubre, Céspedes, toma la ciudad de Bayamo y crea un gobierno que ayuda a los pobres. Ese día se le asigna el titulo de Capitán General de la Cuba Libre. El 12 de enero de 1969, el enemigo bajo el mando del General Valmaseda trata de recuperar la villa, pero falla en el intento. Los bayameses, no obstante, incendian la cuidad y la convierten en una antorcha gigantesca antes que entregarla a los españoles y permitir su rendición a Valmaseda, lo cual no evitó que el ejercito colonial recuperara Bayamo a la postre.

Pronto enfrenta a la oposición de Camagüey, que no le perdona haber adelantado el levantamiento y haberse adjudicado el cargo de Capitán General. Este grupo encabezado por Salvador Cisneros Betancourt, decidió mientras tanto retrasar su apoyo a la insurrección, lo cuál permitió a los españoles preparar con más comodidad su respuesta a la insurrección.

Carlos Manuel de Cespedes del Castillo,
el Padre de la Patria de los cubanos
El nuevo Capitán General español en la isla, Domingo Dulce y Garay crea el Consejo Administrativo de Bienes Embargados y comienza a confiscar todas las propiedades de los insurrectos. Ante las diferencias de los jefes rebeldes, fundamentalmente los que oponían a los de Camagüey y los de Oriente el 10 de abril de 1869, deciden ambas partes establecer una asamblea en el pueblo de Guáimaro, donde finalmente se proclama la Constitución del mismo nombre que es redactada por Ignacio Agramonte y Antonio Zambrana. Aprobada por todos los presentes nace allí la Republica de Cuba en Armas y las discrepancias políticas entre los líderes de Camagüey, Bayamo y Manzanillo quedaron zanjadas. En la Asamblea de Guáimaro, defendió, en contra del criterio de Ignacio Agramonte y otros, la necesidad de un gobierno dirigido por los militares sin el peso de los civiles que impidieran el desarrollo rápido de acciones militares. Por su labor en esta asamblea en torno a la búsqueda de la unidad, Céspedes es elegido como el Primer Presidente de la República de Cuba en Armas, pero sigue combatiendo. La esclavitud queda abolida por ley constitucional. Salvador Cisneros Betancourt preside la Cámara de Representantes y  es nombrado Jefe del Ejército Manuel de Quesada y Loynaz. A la Cámara se le otorgan las facultades para destituir al Presidente y al Jefe Militar.

Céspedes ambicionaba la Independencia total y absoluta de Cuba, mientras que Cisneros Betancourt se inclinaba por la anexión norteamericana. El gobierno en armas, establece su asentamiento en Guáimaro, pero no tardan los españoles en desalojarlo de dicho lugar.

En una ocasión, alrededor de 1870, su hijo Oscar es hecho prisionero por las tropas españolas. El general Caballero de Rodas le envía n mensaje a Céspedes haciéndole saber que dejaría en libertad a su hijo si renunciaba a continuar la lucha por la Independencia. La respuesta memorable de Céspedes fue: "Dígale al general Caballero de Rodas que Oscar no es mi único hijo: yo soy el padre de todos los cubanos que han muerto por la libertad de Cuba." El 3 de junio Oscar, era fusilado. Por esa razón los cubanos llaman hoy a Carlos Manuel de Céspedes el “Padre de la Patria”.

Pero, el inicio de las guerras independentistas de Cuba, estaría destinada, al menos, a fracasar en una guerra que duro diez años –y costo decenas de miles de vidas cubanas que ofrendaron su sangre a favor de la Patria- y en la que el caudillismo, la falta de organización política que no estaba centrada en un núcleo de objetivos para la acción unificada de los rebeldes, la ausencia de una fuente confiable de fondos y el regionalismo marcado de algunos compatriotas que pretendieron desafiar el mando de Céspedes atentó contra el éxito de la hombrada independentista.  Tuvieron que pasar varios años, hasta que el 1895, bajo la dirección del mas grande de los pensadores americanos José Marti, se reunieran las bases para organizar y unir las fuerzas cubanas bajo los fundamentos del Partido Revolucionario Cubano y llevar a cabo la “guerra justa y necesaria” con el concurso y el aporte de todo un pueblo insurrecto y de próceres como Máximo Gómez y Antonio Maceo quienes lideraron junto a otros la proeza y que finalmente daría a los cubanos su total independencia de España. Una primera independencia, cuya sangre derramada por sus mártires se ha visto mancillada desde 1959 por el despótico y autoritario régimen comunista de los hermanos Castros. Una voz que clama desde lo más profundo una segunda y definitiva gesta rebelde que les devuelva a los cubanos la soberanía y la independencia secuestrada de su patria hace más de 53 años.   



Fuentes:



1- La Guerra de los Diez Años, de Ramiro Guerra Sanchez

2- Cuba, or the pursuit of freedom, by Thomas Hugh

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