Hugo Chávez: De lo sublime a lo ridículo


Por JtvLion:

Hugo Chavez en plena campaña para su
reeleccion
Parece que a Hugo Chávez se le están agotando las ideas. O por lo menos, la habilidad que tuvo al principio de su mandato de manipular a parte del pueblo venezolano con promesas falsas que no ha cumplido para alcanzar la presidencia a la que esta aferrado como una sanguijuela. La gente en Venezuela parece que ya se dispuso a quitarse el latoso letargo de la Revolución Bolivariana. Son 14 años de gobierno; demasiado tiempo incluso para sus seguidores incondicionales “chavistas” que ha comenzado a experimentar la profundización de la disfunción económica, el caos administrativo y la dependencia del petróleo, mientras se ha estado detectando con mayor evidencia los esfuerzos hacia una desatinada campaña que se ha centrado en la institucionalización de los avances sociales de la revolución, encaminada a imponer el sectarismo político, la rigidez ideológica y por ende, la mala gestión.

Para colmo y como parte de su habitual estrategia de amenazas e intimidación Chávez ha estado anunciando que el país entraría en guerra en caso de que el candidato opositor se haga con la victoria en las elecciones presidenciales, ya que, según ha dicho, éste pondría fin a las misiones sociales una vez asumiera el cargo. Lo cual es otra muestra de que Chávez está más asustado y vulnerable que nunca. Su narcisismo y paranoia limita aún más su capacidad para entender que hay un nuevo fenómeno en desarrollo. No quiere aceptar que tiene que enfrentar un nuevo tipo de liderazgo que es Henrique Capriles, a quien por cierto ha estado llamando “majunche” –otra prueba de la debilidad del presidente- , después que el líder opositor le desafiara a participar en un debate nacional que el mismo Chávez propuso y que ahora mismo esta evitando a toda costa: “El ‘majunche’ (en Venezuela: persona mediocre, de poca personalidad) –dijo, tiene unos asesores que le han dicho que no confronte conmigo, pero es conmigo la cosa. Vas a tener que confrontar o salir corriendo; con Chávez se confronta con ideas, con argumentos. La confrontación no es del ‘majunche’ contra Chávez, sino de la burguesía contra el pueblo”, e insistió: “Te vamos a pulverizar ‘majunche’ el 7 de octubre; van a recoger su gallito muerto. El ‘majunche’ anda evadiéndome”.

El joven abogado de 40 años Henrique Capriles,
candidato de la oposicion a la presidencia de
Venezuela, ha ido ganandose la confianza
de los votantes.
Sin embargo, a Henrique Capriles no se le achicó el corazón y respondió el desafío: “Reto al Gobierno, en cualquier rincón del país y vamos a debatir nuestras propuestas de gobierno", dijo el viernes el abogado de 40 años y exgobernador del céntrico estado de Miranda, al asegurar que el único debate que propone Chávez es el de los "insultos". A lo que Chávez, en una clarísima vuelta de hoja que evitaba a las claras el enfrentamiento como es habitual en el, vociferó que: "¿Un debate con quién? ¿Con la nada? ¿qué se va a debatir? No hay debate posible", dijo Chávez en rueda de prensa, al ser preguntado por la propuesta lanzada por el candidato opositor el pasado viernes.
De manera que ni siquiera le queda algo de credibilidad al “coronelito”, quien con su ridiculo egocentrismo no hace otra cosa que poner pies en polvorosa, cuando la cosa se pone de veras apretada. Y eso sucede cuando no se tiene argumentos convincentes para encarar la realidad que vive hoy el pueblo venezolano. Una realidad que se manifiesta cruda y brutal en cada amanecer del país sudamericano. Con los niveles de violencia mas altos de toda America del Sur, donde solo en el pasado semestre se registraron cerca de 9,510 homicidios, de los cuales alrededor de 2,300 ocurrieron en Caracas, la capital, en el más violento período de la historia de este país; un índice de pobreza que, según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE), en los últimos 5 años de administración chavista ha estado in crescendo hasta un nivel de hasta 12% anual, agregando cerca de casi 9.5 millones de venezolanos que viven en la pobreza, de los cuales aproximadamente 1, 5 millones que viven en la pobreza extrema; una economía que sigue funcionando basada en las mismas líneas rígidas que paralizó las economías del bloque del Este durante gran parte del siglo XX. Los anaqueles en los mercados están escasos de alimentos, en un escenario donde una tras otra, las industrias han sido nacionalizadas sólo para convertirse en un descomunal monumento al despilfarro incapaz de producir los bienes necesarios para beneficio del pueblo y como para disparar el botón de alerta roja: el gobierno de Hugo Chávez esta vendiendo las reservas de oro de Venezuela para tener acceso a divisas y, de acuerdo con algunas informaciones publicadas por la prensa local, paliar la escasez de dólares en efectivo que atraviesa el país  para cubrir el pago de importaciones, que en el último año se han incrementado en 20%. La agencia de noticias Reuters tuvo acceso a un documento del FMI donde se afirma que las reservas monetarias en oro de Venezuela disminuyeron en 10,98 toneladas durante 2012: de 372,93 toneladas contabilizadas a principios de año, pasaron a ser 362,05 al cierre de agosto. El diario caraqueño El Mundo confirmó que sí se había llevado a cabo la operación. ¿No estará preparando una retirada y asegurándose para el y sus compinches la liquidez necesaria para salir al exilio con el erario del pueblo?

Parece también que a Chávez, en su delirio de grandeza, le encanta confundir a las tribunas tratando de mezclar la ‘patria’ con el gobierno sin entrever las consecuencias que traería anteponer los intereses de la patria a los intereses personales los cuales podrían ser terribles. De hecho, les hace ver a todos que no hay una dictadura en Venezuela. Pero, de hecho también, cada vez Venezuela esta más lejos de cualquier versión de la democracia, cuando se ha ido desarticulando una a una las instituciones gubernamentales, nacionalizado medios de comunicación, censurando a la prensa, enmendado la Constitución para perpetuarse en el  poder. Chávez ha convertido su popularidad en una moderna y particular forma de tiranía. Chávez habla mucho de la soberanía de la patria; Desde luego, es un gran especialista en el ejercicio de la demagogia la cual ha esgrimido para ir eliminando o restando los poderes legítimamente constituidos, haciendo valer sus propias demandas inmediatas e incontroladas. Como es de esperarse, es habitual que las dictaduras recurran a la consideración de las democracias derrocadas como el “mal” que desangro la patria y que era una marioneta del “imperio”, para justificar los golpes de estado y la imposición de sistemas no democráticos. Para ello, Chávez se ha provisto de equipos de profesionales que aprovechan particulares situaciones histórico-políticas excepcionales, dirigiéndolas para fines propios y para ganar el apoyo de la población, principalmente aquella que cuenta con menos recursos, mediante mecanismos publicitarios, dramáticos y psicológicos. No obstante se cuida muy bien de encubrir el verdadero significado de la soberanía individual que es la que importa y cuya figura está en conflicto con el consenso de patria soberana, asumiendo una actitud frente a la oposición que recuerda a la Contrarreforma: quienes disienten son “escuálidos”, “pitiyanquis”, “traidores a la patria” o “vendepatrias".

Y está el cáncer que padece. La enfermedad de Chávez marcada por una vertiginosa agonía de sobrevida, anhelando milagros y proclamando un triunfo electoral que algunos pronósticos indican no alcanzará a vitorear, sigue siendo manejada como un secreto de Estado -compartido sólo por el régimen cubano- y la incertidumbre sobre su futuro crece en la medida que el mandatario hace afirmaciones de fe en su victoria contra el cáncer y en las elecciones del próximo 7 de octubre. Nunca antes Venezuela se ha visto ante semejante encrucijada, a merced de los vaivenes médicos del presidente y del furor de la política que amenaza con erosionar la precaria estabilidad de la nación suramericana.

“El chavismo sufrirá un inmenso fracaso el 7 de octubre, dijo recientemente el general Ochoa Antich. Chávez desconfía de la fuerza armada nacional”. Por ello ratificó en sus cargos en el alto mando militar a sus aliados Henry Rangel Silva, Carlos y Cliver Alcalá Cordones.

 Añadió que el nombramiento de los generales chavistas, “tiene un sólo objetivo: reprimir la protesta nacional que ocurrirá el día de las elecciones si los resultados no concuerdan con el sentimiento nacional. El plan no contempla utilizar a la Fuerza Armada para controlar la inmensa manifestación que surgirá espontáneamente ese día, sino mantener a sus efectivos inactivos en los cuarteles mientras los grupos paramilitares del oficialismo atacan a los sectores de oposición que salgan a protestar pacíficamente”.

El pueblo venezolano se apresta a sufragar su
voto en las proximas elecciones del 7 de octubre
Y es algo para lo que habría que estar preparado, lamentablemente para Chávez, puesto que el candidato Henrique Capriles, ha ido acortando el camino que le separa de la preferencia y la intención de voto de los venezolanos, que según las últimas encuestas ha ido abriendo una brecha de 5,8 puntos porcentuales. Esto es, de acuerdo al estadístico Manuel Rodrigo, de la encuestadora Predicmatica, que considerando un error muestral de 2,5 por ciento, deduce que la ventaja de Capriles sería irreversible y que la diferencia de votos a su favor estaría entre 120 000 y 1,5 millones de sufragios. “Hemos estimado un promedio de votos a favor de Capriles que podría rondar los 800 000 votos”, dijo. De manera que todo parece indicar que con la firmeza de unidad y determinación con la que poco a poco ha ido abriéndose camino la oposición venezolana y su representación, las elecciones venideras del próximo 7 de Octubre podrían albergar una agradable sorpresa, para beneplácito de todos los venezolanos.

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