La "Traicion" Fecunda.


“…Por la soberbia e injusticia del mundo, la revolución pudiera caer en hombres que olvidasen el derecho y el amor de aquellos que pusieron en sus manos las armas del poder y la gloria…”  José Marti



Por JtvLion:


Cuando el día 16 de Octubre de 1953, se sucedió en una pequeña sala del Hospital Civil Saturnino Lora, en Santiago de Cuba, el juicio final de la Causa No. 37 a los acusados de participar en el asalto al cuartel Moncada y Carlos M. de Céspedes en Santiago de Cuba y Bayamo, respectivamente, incluido su máximo líder y progenitor, Fidel Castro, fue catalogado como “nunca visto” y fue la antesala de lo que mas tarde se conoció mundialmente como el alegato de autodefensa del joven abogado Fidel Castro o “La historia me absolverá”.


Pero, dejando aparte la dudosa “importancia histórica” que se le atribuyó posteriormente, dado el programa de reformas políticas y sociales que contenía y que al final de todo, nunca fueron cumplidas, y teniendo en cuenta la realidad de aquel momento en que los “acusados de convirtieron en acusadores”, seria bueno destacar cuanta verdad había, o cuanta intencionalidad -por decirlo de una mejor forma- guardaba en si misma, la palabras que pronunció por espacio de casi dos horas el que después se convertiría en el dictador mas longevo del mundo y con mas permanencia en el poder de los que se haya tenido noticias alguna vez y como finalmente la ha estado pagando el pueblo cubano, por confiar y poner el destino de su futuro en manos de aquel guerrillero aventurero “soñador  y romántico” que arreglaría todo de “golpe y porrazo” y que verdaderamente,  lo único que perseguía era la conquista del poder para perpetuarse en el indefinidamente y en consecuencia, para arruinar y convertir la que una vez fue una nación orgullosa y próspera, en la miserable y desolada isla que hoy día es Cuba, producto de mas de medio siglo de represión dictatorial e injusta administración política.


Para tener una idea de la magnitud de la traición ejercida constante y  persistentemente durante 53 años por el régimen totalitario y abusador de  los Castros y sus secuaces vale señalar algunos puntos que el mismo Fidel Castro invocó en su “celebre” alegato, catapultándolos como futuras promesas que cumpliría llevando a cabo las proposiciones necesarias para que fueran una realidad palpable. En el principio de todas las cosas, cuando se le escucha a alguien expresar con tanta pasión y con tanto fervor los ofrecimientos que haría a favor de un pueblo maltratado y vilipendiado por “las fauces del tirano que ha clavado sus garras”, como el mismo dijera, lo menos que podía esperarse era que se reavivaran todas las esperanzas y cobrara mayor fuerza la fe ciega hacia una figura que estaba prometiendo darle solución a todos los problemas que hasta ese momento sufría el pueblo cubano, sin que este siquiera sospechara que lo que subyacía bajo la piel de oveja era el mismísimo demonio que nada mas alimentaba su propio ego e iba preparando el camino de la demagogia y el chovinismo para convencer a todos de que el era el “Mesías” salvador por el que tanto tiempo había esperado el pueblo cubano. Nada más lejos de la verdad.


Pero hay más.


Existe una increíble y caprichosa semejanza entre lo que se acusaba en “La historia me absolverá” y la actualidad que esta viviendo el pueblo cubano desde hace muchos años, muy a pesar de que el gobierno despótico que los gobierna, haya tratado de encubrir los hechos y pasar desapercibido, pero la verdad es que confrontando las dos épocas es casi irónica la virulenta y proverbial exactitud con la que acontece el día a día real en la isla y que nadie haya podido –o haya querido- notar.


“Nosotros llamamos pueblo a los seiscientos mil cubanos que están sin trabajo deseando ganarse el pan, honradamente, sin tener que emigrar de su patria en busca de sustento, a los cuatrocientos mil obreros industriales y braceros cuyas viviendas son las infernales viviendas de la cuarterías, cuya vida es el trabajo perenne y cuyo descanso es la tumba […] A los cien mil agricultores que trabajan una tierra que no es suya […] que no pueden amarla, ni mejorarla, ni embellecerla […] A los treinta mil maestros y profesores que tan mal se les paga […] A los diez mil profesionales jóvenes, médicos, ingenieros, abogados, dentistas, pintores, farmacéuticos, que salen de las aulas con sus títulos para encontrarse en un callejón sin salida con las puertas cerradas, sordas al clamor y la suplica […]…De tanta miseria solo es posible librarse con la muerte y a eso si los ayuda el Estado: a morir…” Pareciera que estas palabras fueron predictivas a esta actualidad donde decenas de miles de cubanos han muerto en las aguas de la florida, en el desierto de Arizona, en el Paso de la Mona, tratando de escapar del infierno en el que se ha convertido Cuba y donde escapar de allí ha  sido hasta el momento la única solución para aquellos que han logrado sortear el desafío y sobreviven en el exilio. O para aquellos que no han tenido otra opción que emigrar buscando la más insignificante mejoría económica pues no pueden con su trabajo honrado subsistir en un sistema que lo que hace es exprimir hasta el tuétano los recursos financieros del pueblo con precios descomunalmente abusivos y exorbitantes en alimentos y artículos básicos de primera necesidad. O para aquellos profesionales médicos que andan en una desvencijada bicicleta como único medio de transporte para luego llegar a un hospital y someter a un paciente a una cirugía mayor.

Cuba 2012: Asi lucen los esqualidos mercados de alimentos en la Isla

  “…Por otro lado los militares están padeciendo una tiranía peor que los civiles. Se les vigila constantemente y ninguno de ellos tiene la menor seguridad en sus puestos de trabajo. Cualquier sospecha injustificada, cualquier intriga, chisme, cualquier confidencia es suficiente para que los trasladen, los encarcelen o los expulsen deshonrosamente…”  ¿Les resulta familiar? En concordancia con la actualidad cubana, ¿no es exactamente lo que esta ocurriendo con los funcionarios y agentes encargados de imponer la autoridad, o con los oficiales y miembros del ejercito, cuando estos, estando muchos en desacuerdo con la forma en que se lleva las riendas de la nación, no pueden expresarlo abierta y libremente sin correr el riesgo,  no solamente de perder la posición o el empleo, sino de hasta padecer la cárcel indefinidamente a causa de su opinión diferente?


“…Cuba podría albergar espléndidamente una población mayor […] no hay razón para que exista miseria entre sus habitantes. Los mercados debieran estar abarrotados de productos, las despensas de las casas debieran estar llenas. […] No, no. Eso no es inconcebible. Lo inconcebible es que haya hombres que se acuesten con hambre mientras haya una pulgada de tierra que sembrar. […] Lo inconcebible es que la mayoría de las familias de nuestros campos estén viviendo en peores condiciones que los indios que encontró Colon…”


No. Lo inconcebible es que a estas alturas del siglo XXI, Cuba todavía este viviendo con 80 años de atraso en casi todos los aspectos básicos de civilización existente. Con una pobreza extrema, donde enfermedades como el cólera han aparecido después de años de erradicada, a causa de la falta de agua, higiene y condiciones sanitarias mínimas que no existen. Lo inconcebible es que en estos momentos no solo los campesinos se acuestan con hambre sino casi toda la población en general, en las ciudades, en las escuelas, en los centros de atención medica, en el mas apartado rincón del país y también en el mas relevante, no falta quien se acueste no solo sin comer ese día; nadie sabe cuantos días han pasado ya sin probar alimento alguno, salvo algunos privilegiados que por una razón u otra si lo hacen, aunque con limitaciones, pero que constituye la escasa minoría. Y ni los mercados están abarrotados, ni jamás lo han estado, y las casas, que yo sepa, no tienen, ni han tenido nunca, despensas.


“… Hay en Cuba doscientos mil bohíos y chozas. Cuatrocientas mil familias del campo y la ciudad viven hacinadas en barracones, cuarterías y solares, sin las mas elementales condiciones de higiene y salud. Un gobierno revolucionario resolvería el problema de la vivienda, rebajando resueltamente el 50% de los alquileres […] demoliendo las infernales cuarterías para levantar en su lugar edificios modernos de muchas plantas y financiando la construcción de viviendas en toda la isla a una escala nunca vista […] para que cada familia viva en su propia casa o apartamento y tenga una vivienda decorosa…”


 La Habana, Cuba, 2012: La capital cubana se asoma
 tras las ruinas de una ciudad que a finales
de 1958 era un orgullo americano.
En un país donde el déficit habitacional se sitúa entre los 1.3 y 1.7 millones de viviendas, 500.000 solamente en Ciudad de la Habana, la capital, no puede ocultarse el escenario que muestra a la inmensa mayoría de las viviendas con un marcado y avanzado estado de deterioro que carece de mantenimiento, pintura y escaso equipamiento interior, en especial muebles sanitarios y eléctricos. El abastecimiento de agua es mínimo y muy limitado. Más allá  aun, ni siquiera la simple clasificación del estado técnico de las viviendas no logra explicar la paupérrima salud de las ciudades y pueblos, con un nivel nefasto de las redes viales internas, graves problemas de acueductos, alcantarillados calamitosos y obsoletas redes eléctricas, así como de servicios comunales –si existen los servicios- como es la recogida de desechos sólidos y escombros. En ellas, donde ha estado conviviendo hasta tres y cuatro generaciones que no han podido abastecerse ni por asomo de una vivienda medianamente decente, se constata la ruina y la desolación de un país que pasó de ser el más fastuoso del Caribe en una aldea sombría y fantasmagórica.


Pero, donde el cinismo y la desvergüenza alcanzan su máxima expresión es en aquel pequeño párrafo que concluye: “[…] Cuando los inmensos recursos de la nación estén movilizados y se dejen de comprar tanques, bombarderos y cañones en este país sin fronteras solo para guerrear contra el pueblo […] entonces habrá dinero de sobra.” Resulta verdaderamente sarcástico y mordaz, que aquel mismo que pronunció estas palabras haya sido el principal promotor de “la guerra de todo el pueblo”, una fanática idea en contra de un enemigo oportunamente conveniente, que no ha movido un solo dedo para atacar a Cuba en 53 años de “revolución”. Una guerra que ha arrastrado al país al agotamiento y a la sequía de los recursos necesarios para desarrollarse. Una imaginaria guerra que ha construido túneles y refugios y ha despilfarrado el erario público en la compra innecesaria de armamento bélico, municiones y equipamiento militar para repeler un ataque que no ha ocurrido jamás. Porque esa guerra ha sido solamente para reprimir a los propios cubanos y para tenerlos amordazados bajo la bota aplastante del tirano que no tenido ni piedad ni contemplaciones con el oprimido pueblo de Cuba, donde se maltrata a mujeres pacificas que ya están hartas de tanto oprobio y se golpea a cualquiera que se arriesgue oponerse en cualquier forma al despótico sistema.


De manera que se puede comprender el sentimiento de muchos que abandonaron Cuba y nunca quisieron regresar. Ahora se puede uno identificar con aquellos que renunciaron a ver a sus seres queridos y se resignaron a no volver. Ahora se siente realmente el dolor que significa ver como han arrasado y desolado a un país que era orgullo del continente americano. Tiende a sentirse el espíritu apesadumbrado por la barbarie y el desconsuelo provocado por un fanático que traicionó a un pueblo entero que lo encumbro y confió en el, de ver las ruinas de un país devastado y la desolación y el desamparo de la identidad cubana. Es la traición aparejada con la inevitable aflicción de la decepción y la congoja ineludible por el dolor que causa ver a Cuba convertida en el río Estigia de la mitología griega. Pero, lo que más duele, es saber que ese desgobierno que se ha estado campeando impunemente, sin que nadie haga nada, se ha convertido en la Némesis de una identidad cuidadosamente cultivada por generaciones de ancestros, pero cuyo ocaso gradual y cada vez mas creciente es incontenible dentro de la dura y tristemente absurda realidad cubana. El alma y el espíritu de los cubanos se han convertido en apenas una sombra errante condenada a vagar y deambular indefinidamente entre el aturdimiento y el desconcierto. Es la perfidia y el engaño procreados muchos años antes de que los cubanos siquiera imaginaran la maldición que les acarearían durante 53 largos años por aquel falso caudillo que les prometió villas y castillas y cuya apostasia ha preñado de infame alevosia  la confianza de todo un pueblo. Es y ha sido durante mas de medio siglo la "traicion" fecunda.

Entradas populares