La inmigracion en EEUU: Un asunto muy serio


"...Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de cualquier Estado."       
                       Declaracion Universal de los Derechos Humanos. Cap 13.1


Por JtvLion: 

Sobre 1400, hace ya alrededor de 700 años, America estaba poblada por nativos indo-americanos o amerindios, oriundos de las estepas, los bosques y las zonas montañosas cerca de las costas. Asimismo, las poblaciones indígenas de la costa de este en el océano Atlántico, Pacifico, así como aquellas que merodeaban las frías y remotas regiones del ártico, cerca de Alaska y el mar de Bering estaban constituidas principalmente por aldeas y tribus que se fueron adaptando rápidamente, transformándose en una civilización nómada que seguían las rutas migratorias de los bisontes americanos que cazaban para comer, y que se desarrollaron en el uso arcaico de herramientas que a su vez habían emigrado, al menos de 2,000 a 3,000 años atrás de Siberia hacia el gran continente.

Igualmente, los Indios de los Bosques eran súper poblaciones que habitaban en los bosques entre el océano Atlántico y el río Misisipi. Estas tribus eran generalmente comunales y vivían en aldeas con chozas de madera y carriles.   

La llegada de los colonos británicos marco definitivamente una nueva era en la historia de America de Norte. El surgimiento de los Estados Unidos de America comienza a partir de la colonización británica de América, protagonizada por oleadas de inmigrantes británicos que fundaron entre los siglos XVII y XVIII las Trece Colonias en la costa atlántica del subcontinente norteamericano, al Este de los montes Apalaches. Estas colonias daban la espalda a las posesiones francesas del Québec y la Louisiana, quienes habían construido su primer imperio colonial en América del Norte, denominado Nueva Francia, el cual se extendía desde el golfo de San Lorenzo hasta las Montañas Rocosas al oeste y hasta el golfo de México por el sur. Por otra parte, también los españoles establecieron colonias al sur de America con las fundaciones de las ciudades de San Agustín en la Florida, San Diego, en California y Santa Fe en Nuevo Mexico.

Pues bien, con este breve preámbulo tratamos de hacer hincapié en la importancia vital que constituyó la inmigración inglesa y francesa, -y en menor escala de los españoles- en el nacimiento de la gran nación que es hoy los Estados Unidos de America. Si a esto le sumamos las oleadas de inmigración acontecidas antes y después de la I y II Guerra Mundial, lo cual incluyo a poblaciones de países foráneos tan disímiles como Alemania, Irlanda, China, Italia, Rusia, Polonia, Holanda, Dinamarca, Japón, y muchos otros que seria interminable mencionar tenemos razones mas que convincentes como para afirmar que los Estados Unidos son un país hecho gracias al aporte de los inmigrantes. Un país que, contradictoriamente, en los albores del siglo XXI, esta tratando de frenar frenéticamente el fenómeno de la inmigración a cualquier costo y que aun no quiere o no se decide a tomar un rol protagónico a favor de la inmigración ilegal, aunque se promueve mundialmente en pro de la inmigración legal y ordenada.

Pero, ¿que seria de los Estados Unidos de America, el país más poderoso del mundo, sin el aporte de los inmigrantes? Veamos:

Por ejemplo, la inmigración de los negros africanos a America, aunque fue forzosa y arbitraria, para trabajar como esclavos y suplir la fuerza laboral en beneficio de los patrones blancos entre los siglos XVIII y XIX constituye uno de los capítulos más trascendentales en el crecimiento y desarrollo cultural y económico de Estados Unidos. La Premio Nobel de Literatura 1993, Toni Morrison, sostuvo que “…la cultura estadounidense es una cultura negra, y que eso justamente es lo que la hace peculiar. La migración puede ser voluntaria o involuntaria, porque algunos eligen hacer el viaje, pero otros no. Sin embargo, los afroamericanos fueron secuestrados, robados obligados a migrar.

Ellos tenían en la memoria un hogar que dejaron, y el problema de la migración es cómo hacer de ese lugar hacia adonde van, una casa.”

"El país adonde van ni siquiera les dio la bienvenida. Sin embargo, la cultura estadounidense es negra: la música, el teatro, incluso parte del lenguaje. Algunas otras cosas provienen de Europa. Lo que es peculiar en lo que llamamos cultura estadounidense es el impacto de la gente negra. No hay divorcio entre las culturas, hay una dependencia de las otras culturas para el mismo sentido de ser estadounidense. A los negros, blancos, italianos o irlandeses en EU los unifica una cosa: la blancura, pero a la blancura la hace la negritud", expuso la autora.

Agregó que la cultura negra también ha inspirado buena parte de los movimientos sociales en Estados Unidos, desde la guerra civil que abolió la esclavitud hasta aquellos de los años 60 del siglo pasado para reivindicar los derechos civiles o para exigir los derechos para las mujeres.

"Todo movimiento de liberación en Estados Unidos comienza con gente negra. Cuando la gente se moviliza en Estados Unidos para hacer sus demandas, ahí están los negros. Ellos inspiran otros grupos que han sufrido represión en alguna de sus formas, como las mujeres o los latinoamericanos, que así se vuelven más poderosos, más exigentes. Pero es interesante cómo esos movimientos se apoyan en los negros", sostuvo Morrison.

Con la inmigración latina sucede o esta sucediendo otro tanto. Ya no es solamente el aporte cultural sin precedente que le esta dando a los Estados Unidos una dimensión diferente en el ámbito mundial. La magnitud de la inmigración de habla hispana, en mayor medida, se esta haciendo sentir como un mazazo en las mismísimas raíces tradicionales de la nación. El asunto del idioma español, la política, el deporte, las manifestaciones artísticas, la fuerza de los hispanos como la minoría mas grande predominante en el país, esta teniendo desde hace ya algún tiempo una presencia incontenible en los diferentes aspectos de la vida en los Estados Unidos. El mito de que los inmigrantes les quitan los trabajos a los trabajadores americanos ha provocado que la mayoría de expertos económicos que han estudiado la relación entre inmigración y empleo en los Estados Unidos reporten que los inmigrantes crean más trabajos que los que quitan. Y lo hacen estableciendo nuevos negocios; aumentando la productividad de los negocios ya establecidos; invirtiendo capital y gastando dólares en bienes de consumo. Un estudio de 1994 por investigadores de la Universidad de Ohio, por ejemplo, hallaron una relación estadísticamente significante entre la inmigración y el desempleo.... al plantear que “a una inmigración a mayor escala esta asociada un menor desempleo” llegando a la conclusión que los inmigrantes no tienen un efecto negativo en las ganancias y en las oportunidades de empleo de los americanos nativos.

Otro mito igualmente falso es el hecho de que  los inmigrantes agotan los servicios sociales, cuando verdaderamente se ha comprobado que los inmigrantes en realidad generan significativamente más en impuestos pagados que en el costo de servicios. Esto es debido a que los trabajadores indocumentados, a pesar de no estar calificados para recibir la mayor parte de los beneficios federales, con frecuencia se les retiene impuestos de Seguro Social y de ingresos de sus cheques de pago. En efecto, los inmigrantes aportan mas de $90 millones de impuestos a la economía norteamericana cada año, mientras que reciben solo $5 millones en bienestar social.


Como resultado, un comentarista de televisión expreso recientemente que “un ciudadano retirado recibiendo Seguro social que vive en el Kentucky rural esta siendo subsidiado indirectamente por un inmigrante que lava platos en un restaurante barato en Santa Mónica.” Por otra parte, otro comentador propuso recientemente que la mejor solución a la crisis del Seguro Social causada por el envejecimiento de los "baby boomers" seria la de incentivar la inmigración para crear "adultos instantáneos” que comiencen a trabajar inmediatamente y hacen pagos en el sistema del Seguro Social.

Entonces, ¿Qué impide al gobierno Federal de los EE UU, promover y aprobar de una vez y por todas un ley que conlleve a una inmigración ordenada y legal que permita que cerca de los 12.5 millones de indocumentados que residen actualmente en EE UU, salgan del anonimato y ajusten su status legalmente? ¿Cómo es posible que el Dream Act, (un proyecto de ley que favorecería a estudiantes universitarios, básicamente) que permitiría que cientos de miles de estudiantes inmigrantes de todo el país continúen sus estudios en el país que les dio la oportunidad de hacerlo y que, consecuentemente, después de graduados aportarían sus conocimientos a favor del desarrollo de este país, no solamente no haya sido aprobado sino que esta siendo fustigado a diestra y siniestra por un grupo de senadores y representantes que se han atrincherado en el  axioma de que lo que estarían promoviendo es una especie de amnistía para todo aquel que a estrado a EE UU ilegalmente? ¿Por qué tanta incertidumbre o resistencia ex profeso en admitir lo que es mejor para todos ellos y para el pais al final de cuenta?

Al margen del nacimiento de leyes tan absurdas, inoportunas y discriminatorias como la que fue descartada por el Tribunal Supremo de Justicia recientemente en referencia a la SB 1070 de Arizona,  que criminaliza arbitrariamente a los inmigrantes sin documentos y considera sospechosos de crímenes a todos los que por su aspecto puedan parecer inmigrantes, ya sean ciudadanos norteamericanos o inmigrantes legales o ilegales y que muchos la consideraron como una “cacería de inmigrantes”, solo refleja la obstinación e intolerancia de un grupo minoritario que se creen los dueños absolutos del país solo por el hecho de haber nacido aquí, o hablar ingles, o  tener un tono de piel mas claro que aquellos. No obstante, es lamentable también la incapacidad del gobierno federal, cuya cuestión de inmigración y extranjería es una gestión que le concierne por entero, de establecer bases legales consecuentes con la actualidad real de nuestros días y que a pesar de ello no actúa resoluta como resultado de ello.

También, últimamente han aparecido las leyes de "Ingles Solamente" que declaran que el ingles es el único idioma oficial y prohíben a empleados públicos el suministrar cualquier asistencia y servicios que no sean en ingles. La verdad, estas leyes o restricciones o regulaciones no concuerdan ni con el derecho de la Primera Enmienda de comunicarse con o peticionarle al gobierno, ni con el derecho a la igualdad. También son innecesarias y algunas veces inclusive peligrosas a tanto individuos como el publico. Algunas leyes de "ingles solamente" que actualmente están vigentes en dieciocho estados están escritas en sentido tan extenso que prohíben servicios que no sean en ingles tales como asistencia a recipientes de beneficios, solicitudes para licencias de conducir y la educación bilingüe.

Las actuales leyes de "Ingles Solamente" están basadas en la premisa falsa que los inmigrantes de hoy día que vienen de países de habla asiática o española no aprenderán el ingles sin la coerción del gobierno. En efecto, la vasta mayoría de los inmigrantes asiáticos y latinos adquieren destreza en ingles tan rápidamente, si no mas rápido aun que las anteriores generaciones de inmigrantes italianos, rusos y alemanes. Es mas, solamente 4% de la población de los Estados Unido por encima de la edad de cinco anos no habla ingles.

El problema no es que los inmigrantes no deseen aprender ingles, sino que no hay suficientes recursos
educacionales para ellos. Hoy, muchos miles de inmigrantes por todo el país están la lista de espera para aprender clases de ingles para adultos. Las leyes de ingles no solamente no hacen nada constructivo para incrementar el dominio del inglés, sino que ellas simplemente discriminan en contra y castigan aquellos que aun no han aprendido inglés. Sin embargo, se esta haciendo mas indiscutible en nuestros días, la necesidad real de crear mas y mas empleos disponibles para aquellas personas que dominen el uso de ambos idiomas (ingles y español) dado el creciente aumento de la población hispana que requieren de la provisión de servicios bilingües.

Ahora bien, es cierto que la Constitución no le da a los extranjeros el derecho de entrar a los Estados Unidos. Sin embargo, una vez aquí, la misma Constitución les ampara contra la discriminación basada en raza u origen nacional y contra el trato arbitrario por parte del gobierno. Los inmigrantes trabajan y pagan impuestos; los inmigrantes legales están sujetos al servicio militar. Muchos inmigrantes han vivido en este país durante décadas, se han  convertido en ciudadanos de los Estados Unidos y criado a sus hijos ciudadanos también de los Estados Unidos. Las leyes que les castiga violan su derecho fundamental a un trato justo e igualitario. En este caso, también se produce una clara violación del artículo 13 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que reza así:

1. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado.

2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país.

Sin embargo, es justo reconocer que los Derechos Humanos a escala internacional no pueden ir, en la práctica, en contra o por encima de los derechos humanos de la población de los países de inmigración. Pensar lo contrario sería inconcebible, sobre todo porque los países receptores de inmigrantes no podrían resolver el problema de la superpoblación del sureste asiático, para citar un ejemplo. Más bien es al revés: la inmigración en los países desarrollados suele tener partidarios (sobre todo entre las clases más poderosas económicamente) para cubrir las necesidades de dichos países especialmente en lo que se refiere a disponer de mano de obra barata y mantener los salarios relativamente bajos, aún a costa del perjuicio social que se pueda cometer con la población obrera autóctona. Y en el país de emigración tampoco suele ser una solución por el hecho de que los que han emigrado son, precisamente, los que tienen mayor afán de superación e incluso en muchas instancias mayor nivel de preparación.

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